“SUPERVIVENCIA COMPARTIDA”

“El viernes otros lo habían intentado…

El martes una pequeña mujer me preguntó algo,

mientras su cómplice procuró mi maleta por la otra ventana del auto.

Aunque impedí el robo, me llené de furia.

 

Corrí tras la ladrona, la tomé desprevenida y zarandeándola por el hombro,

le grité mil palabras obscenas. La mujer palidecía y como señal de una supervivencia descarada

me dijo suavemente: por favor señora, cállese, no sea vulgar”.

 

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